Suscripciones y pagos a plazos: dos enemigos del ahorro

Las primeras pueden estar bien si realmente las aprovechas. Los segundos yo diría que sólo para comprar un piso (o cosas muy excepcionales), para todo lo demás mejor pagar en el momento (explicado al final del post con un ejemplo muy gráfico).

Uno de los objetivos de este blog es dar a los jóvenes (y no tan jóvenes) consejos o herramientas para poder ahorrar, también intentar aportar algo de educación financiera (tan necesaria en nuestra sociedad). Por eso en esta entrada quiero hablar de dos elementos que mal usados (o usados demasiado) son grandes enemigos del ahorro. Por un lado están las suscripciones (hoy en día tenemos suscripciones para todo tipo de plataformas, para el gimnasio, clubes deportivos…) y por el otro los pagos a plazos (hoy en día te financian hasta el bocadillo de la merienda si quieres).

Suscripciones, el gran negocio

Cuando estás montando un negocio que provee un servicio lo que quieres son muchos clientes y repetitivos. No hay mejor manera de captar clientes repetitivos que con una suscripción, con la que te aseguras un pago recurrente (generalmente mensual), por un largo plazo.

Pero en el otro lado, como usuarios o clientes, tenemos que tener mucho cuidado. Una suscripción (a lo que sea) está muy bien cuando realmente se utiliza, sino es un pozo al que vas a tirar tu dinero. Hay muchos ejemplos:

  • Gimnasio: Pagar una cuota de 40-50€ si vas al gimnasio 2 veces a la semana seguramente esté muy bien y salga rentable. Si pagas una cuota mensual para ir 2 veces al mes, seguramente te salga mejor borrarte y entrenar en tu casa con vídeos de youtube (además el resultado seguramente sea parecido y por lo menos es gratis). Y ojo que aquí ya tenemos 480-600€ al año.
  • Spotify: Como todo, si te gusta mucho la música y realmente lo vas a usar seguro que es una buena inversión, pero si no es mejor buscarse métodos alternativos o utilizar la cuenta gratuita de Spotify. 10€ al mes no parece mucho, pero aquí ya tienes otra gasto de 120€ al año.
  • Plataformas de vídeo (Netflix, HBO, Disney+, Prime…): Hay un montón y todas con unas tarifas similares… Lo mismo que con la música, si realmente los utilizas entonces será una inversión, pero sino lo que tenemos es un gasto adicional. Y además aquí podemos tener el caso que estemos suscritos a más de una plataforma, por lo que el gasto se multiplica.

De todos modos, si no queremos renunciar a estar suscritos a múltiples plataformas, existen alternativas que nos pueden permitir ahorrar algunos euros. Si no tenemos o no queremos compartir nuestras suscripciones con otras personas, podemos buscar con quien compartirlas (y compartir también los gastos) en webs como Sharehub, que te permiten compartir cuentas con terceros.

Pago a plazos: Otro gran negocio

Excepto para la compra de una casa y quizás de un coche (si es necesario, no por capricho), yo diría que para el resto de compras habría que huir de los pagos a plazos que te ofrecen desde tu banco (ese que se supone que vela por tus ahorros), a la compra de cualquier electrodoméstico, o tus próximas vacaciones.

Por muy bien que te lo pinten, no nos engañemos, nadie regala (o presta) el dinero gratis. O bien se quieren aprovechar de una situación de debilidad financiera, o precariedad para que en cualquier caso nos decidamos a la compra (puede ser un colchón, una televisión o las vacaciones) o quieren fidelizarnos para que sigamos comprando cada vez más. ¿Qué beneficio puede haber en pagar unos intereses (altos) para financiarme algo que no es una gran inversión? Sin darnos cuenta y porque parece poco gasto, financiar pequeñas compras a plazos es muy peligroso. Porque además, puede generar un vicio o costumbre que se va retroalimentando y puede llegar a ser como una bola de nieve. Sin darnos cuenta lo que puede pasar es que lleguemos a comprar por encima de nuestras posibilidades, y ya no es que no ahorremos, es que podemos incluso llegar a no poder pagar nuestras deudas, por eso hay que tener MUCHO CUIDADO con los pagos a plazos.

Está claro que la compra de una casa es una excepción (casi la única) puesto que muy pocas personas pueden pagar una casa sin pedir un préstamo. La compra de un coche, que también supone una inversión podría estar en el límite. Pero si quieres ahorrar y tener un futuro mejor, para el resto de compras (incluido un viaje o las vacaciones) lo que deberíamos hacer es ahorrar antes para poder pagárnoslo cuando toque (y sin endeudarnos o pagar unos latos intereses por el servicio).

El ejemplo de los coches… ahora está muy de moda el renting o simplemente financiar la compra del coche.

  • Renting: Si no eres un profesional y lo pagas por la empresa, o si no eres alguien que precise cambiar de coche cada 2-3 años, el renting es casi seguro perder dinero frente a comprar el vehículo.
  • Financiar el coche: Si lo vas a financiar al menos busca alternativas a las opciones que te ofrecen los concesionarios (que son abusivas), pero si puedes mejor cómpralo al contado.

En el ejemplo de la foto de arriba (ejemplo real), podemos ver que financiar la compra del coche es muy mala idea… y aun nos dicen que nos ahorramos 4.000€!!! Las cuentas son fáciles: Si lo pagamos el día que lo compramos, pagamos 42.990€. Pero si lo financiamos a 120 meses (10 años), vamos a pagar 72.720€ y todavía ahorramos 4.000€!!! Madre mía que chollazo! Pagamos 29.730€ más, pero ojo que nos hemos ahorrado 4.000€!!!

Ahorro: La regla del 50-30-20

Para conseguir ahorrar de forma eficaz, es preciso hacerlo con una planificación previa.

Hay mucho escrito sobre la regla del 50-30-20, que apareció por primera vez en el libro «All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan» de la escritora y senadora de los Estados Unidos Elisabeth Warren. Por eso más que entrar en detalle y desarrollarlo, lo que haré es poner unos enlaces donde se explica en detalle. Simplemente, me limitaré a decir que me parece una forma fácil para que podamos comenzar a ahorrar de una forma planificada y eficaz.

Se trata de una regla bastante sencilla que consiste en que repartamos nuestros ingresos netos mensuales en tres grupos:

  • 50 % para cubrir nuestras necesidades básicas (y pagos obligatorios).
  • 30 % para gastos que no son obligatorios, como puede ser el ocio.
  • 20% restante para ahorrarlo y guardarlo o invertirlo, pensando en el futuro.

Y quizás puedas decir: «si a mí con lo que ingreso no me da para ahorrar!«. Aquí entra en juego una correcta planificación y también la importancia de hacer y controlar un presupuesto mensual y un presupuesto anual, que nos permitan conocer qué gastos tenemos, cuando se van a producir (casi todos serán recurrentes y mensuales, pero hay muchos otros que no). Conociendo nuestros gastos (los obligatorios y los que no lo son), podremos planificarnos mucho mejor y conseguir poner los cimientos para poder llegar a tener la capacidad de ahorrar parte de nuestros ingresos.

Por eso, recomiendo por un lado tener un presupuesto doméstico (en otra entrada hablaremos de como hacerlo, como seguirlo) y por otro lado aplicar la regla de 50-30-20 para ahorrar de una forma planificada y eficaz.

Dejo unos enlaces que me parecen interesantes para poder profundizar en la regla del 50-30-20. Hay muchos más, basta con poner «regla 50-30-20» en google, puedes elegir el que más te guste, pero con estos dos me parece suficiente.

¿De verdad lo necesito?

Para poder ahorrar de forma efectiva, es importante diferenciar entre aquellas compras realmente necesarias y que nos van a a portar un beneficio real, de las que no lo van a hacer.

¿Cuántas veces hemos intentado comenzar a ahorrar y ha sido en vano? ¿Por qué es tan difícil tener la fuerza de voluntad para comenzar a guardar una parte de nuestros ingresos? Creo que todos somos conscientes de la necesidad de ahorrar y guardar parte de nuestro dinero para poder usarlo en el futuro para cosas «importantes» y seguramente que nos hemos propuesto más de una vez no gastar dinero innecesariamente, sin embargo resulta difícil y muchas veces incumplimos esa promesa que nos hemos hecho. Así que, si esto te ocurre a ti, no eres el único.

En esta nueva entrada, quiero escribir y reflexionar acerca de uno de los mayores rivales del ahorro y que hace que limitemos nuestra capacidad de ahorro de forma drástica y sin ser conscientes y no es otro que las compras impulsivas.

Estas compras aleatorias pueden ser a veces relativamente inofensivas (pero peligrosas) si están dentro del límite de gasto de una persona. Sin embargo, las compras impulsivas, si no sabemos frenar o contenernos, pueden dar lugar a costosos atracones de compras que podrían arruinar nuestras finanzas de forma muy seria.

¿Qué es una compra impulsiva?

La compra impulsiva es un tipo de comportamiento de compra que ocurre cuando un cliente compra algo sin pensarlo antes. Generalmente sucede cuando un producto o mensaje está bien publicitado o promocionado. Los compradores impulsivos compran cosas sin planearlo porque se basan en los sentimientos que les hacen sentir la necesidad de comprar.

Este artículo (Compra impulsiva: Qué es, indicadores y cómo aprovecharla) lo explica muy bien y es interesante leerlo para entender cómo se aprovechan las marcas comerciales de nuestra necesidad impulsiva de compra, para vendernos cosas que no necesitamos y para «quitarnos» nuestros ahorros.

¿Por qué limita nuestra capacidad de ahorro?

Es obvio que cada vez que compramos algo y nos gastamos parte de nuestro dinero, ese dinero es dinero que no vamos a ahorrar. Por lo tanto la respuesta es clara, si nos gastamos el dinero estamos limitando nuestra capacidad de ahorro. La pregunta es si ese gasto es necesario o no, si realmente lo necesitamos, si la respuesta es que no lo necesitamos, claramente estamos limitando nuestros ahorros.

No digo que no gastemos nuestro dinero, tampoco digo que solo nos lo gastemos en cosas realmente importantes u obligatorias (pagos de alquiler, luz, agua, móvil…), es obvio que como personas tenemos necesidades que cubrir (comer, ropa…) y también el ocio o el deporte, ambos muy importante para nuestro bienestar y salud, que a veces acarrean gastos.

La diferencia está en saber diferenciar entre aquellas compras realmente necesarias y que nos van a a portar un beneficio real, de las que no lo van a hacer.

También es importante, de esto ya hablaba en una entrada anterior (¿Qué podemos hacer para ahorrar?) que seamos conscientes de los ingresos que tenemos, tener un presupuesto para saber cuanto nos podemos gastar en determinadas cosas como por ejemplo ocio, compras…

El ejemplo del cine:

  • Ir un día al cine con mis amigos seguramente no va a suponer un problema en mis ahorros y será muy beneficioso porque pasaré un buen rato con ellos, me divertiré y en definitiva ese dinero gastado habrá sido una «inversión» en mí, en mi bienestar.
  • Ir al cine todas las semanas, por rutina, independientemente de que la peli me apetezca o no, simplemente por el hecho de ir, puede ser un gasto innecesario que a la larga nos «cueste mucho». Si lo pensamos, ir al cine nos puede costar entre 10 y 20 € (no es solo el cine, las chuches, igual cenar después…). Pongamos una cifra intermedia (15€). Si todas las semanas nos gastamos 15€, al año nos habremos gastado 780€ sólo en ir al cine!!!

¿Cómo podemos luchar contra las compras impulsivas?  

¿Realmente lo necesito?

Lo primero que deberíamos hacer antes de comprar algo es hacernos esta pregunta tan simple ¿realmente es algo que necesito?, parece una tonteria, pero si somos capaces y tenemos la fuerza de voluntad de hacernos esta pregunta y pensar 30 segundos antes de comprar cualquier cosa, ya habremos dado un gran paso. Estoy 100% seguro que solo con hacernos esta pregunta limitaremos gran parte de nuestra compras. Yo lo pongo en práctica y puedo asegurar que realmente funciona.

Sólo con hacerme esta pregunta yo he conseguido evitar comprar cosas como un dron, un montón de ropa que realmente no necesitaba, alguna tables y algún que otro gadget tecnológico que tampoco necesitaba (entre otros).

Comprarlo en una semana

Otra forma de luchar contra las compras impulsivas es darnos un tiempo para realizar la compra. De este modo podremos ver si realmente es una compra que necesitamos o si por el contrario es una compra impulsiva.

Un buen plazo de tiempo puede ser una semana. Data una semana de tiempo y si al cabo de esos días, sigues pensando que es algo que necesitas y debers comprar, adelante. Pero si por el contrario tienes dudas o diréctamente ya no te suscita el mismo interés que siete días atrás, descarta la compra y ese dinero que te habrás ahorrado.

¿Qué podemos hacer para ahorrar?

Conocer bien nuestros ingresos y nuestros gastos es fundamental para poder ahorrar. Por eso el primer paso es hacer una análisis de nuestros ingresos y gastos diarios, mensuales y anuales.

Puede parecer difícil o incluso misión imposible cuando se empieza, pero con paciencia y disciplina es posible ahorrar, independientemente de los ingresos que uno tenga, y esto sirve tanto para jóvenes, como para adultos.

En esta nueva entrada busco poder dar algunas ideas o consejos para conseguir desarrollar un plan de ahorro efectivo que nos permita conseguir nuestros objetivos a medio y largo plazo. Y lo más importante, si se consigue desarrollar un verdadero hábito ahorrador, esto servirá para toda nuestra vida y para poder alcanzar cada vez metas más altas.

Si comenzamos a ahorrar siendo adolescentes, seguramente nuestras primeras metas serán poder ahorrar para comprarnos un videojuego, comprar unas entradas para un concierto, un móvil… pero conforme vayamos creciendo nuestras metas serán mayores y requieren de mayor capacidad de ahorro (nuestras próximas vacaciones, un coche, una casa, la educación de nuestros hijos…).

Conocer bien nuestros ingresos y nuestros gastos

Lo primero que hay que hacer es saber qué capacidad de ahorro podemos tener. Por poco que sea, siempre hay espacio para ahorrar una pequeña parte de la paga, o bien de los ingresos que se obtengas por trabajos esporádicos que realices. Y ya en una fase más adulta, de los ingresos mensuales que recibimos por nuestro trabajo, o bien de rentas (ingresos) periódicas o puntuales que provengan de otras inversiones.

Una vez sabemos más o menos cuánto dinero podemos ingresar o disponer, hay que hacer el ejercicio opuesto, es decir, saber cuánto dinero gastamos mensualmente en gastos fijos y OBLIGATORIOS. Es importante recalcar lo de OBLIGATORIOS. Todos tenemos gastos, pero es importante saber cuáles son obligatorios (pago de la luz, el agua, alquiler, gasolina…) y cuáles no (por ejemplo, el ocio es necesario y fundamental, pero no son gastos obligatorios). Seguramente cuando se es adolescente no hay gastos obligatorios, sin embargo cuando empiezas a llegar a una edad adulta los gastos fijos y «obligatorios» empiezan a aparecer y a crecer. Primero puede ser el pago mensual de la tarifa del móvil, después se le puede unir el gasto en gasolina/electricidad para una primera moto o coche, luego el alquiler de un piso cuando ya nos independizamos y así vas sumando. Conforme más mayor eres, generalmente los gastos fijos y «obligatorios» se empiezan a sumar. Por eso es tan importante conocerlos y tenerlos controlados, ya que de otro modo pueden llegar a sobrepasarnos y desde luego mermarán nuestra capacidad de ahorro.

Algunos consejos para empezar a ahorrar

A continuación presento algunas ideas o consejos para empezar a ahorrar. Es fundamental crear un hábito para que ahorrar no sea algo que nos cueste, sino algo rutinario y natural

  • Apartar y ahorrar parte de nuestros ingresos: Ponernos un objetivo de ahorro y cúmplelo (por pequeño que sea). Es importante ser disciplinado y constante en esto. Tenemos que apartar una cantidad y deposítala en un lugar donde no lo vayamos a tocar, o mejor aún invertirlo (asesorándose bien), para que a su vez nuestros ahorros generes rentabilidad (más adelante hablaremos de la magia del interés compuesto y su efecto multiplicador a largo plazo).
  • No gastar solo en las cosas a corto plazo, reservar también algo para el futuro: Es fácil en caer en la tentación de gastarnos el dinero en cuanto nos llega, pero deberíamos pensar más allá y ahorrar para el futuro. Como decía más arriba, gastar en ocio o en cosas que nos gustan es necesario para disfrutar, pero todo en su justa medida. Antes de gastarnos el dinero, hay que pensar en qué nos gustaría y en que deberíamos gastarlo o ahorrarlo y guardar al menos un poco (cuanto más podamos o seamos capaces mejor) para lo segundo.
  • Apuntar y tener controlados nuestros gastos: Se puede hacer a través de apps (hay muchas, por ejemplo Fintonic o MoneyPro), con una hoja excel (en nuestro ordenador, tablet o móvil) o con el método tradicional (tener apuntados los gastos en una libreta). Es muy útil apuntar lo que se ha gastado para controlar bien el dinero. Esto nos permitirá llegar a fin de mes más tranquilos, pero también darnos cuenta en qué gastamos el dinero y seguramente poder recortar en algún gasto recurrente que te nos cuenta que no es tan importante o necesario. Además, conocer bien nuestros gastos, será la forma de saber qué capacidad de ahorro podemos llegar a tener con los ingresos que tenemos.
  • Evitar endeudarse o comprar a plazos: Hay que intentar no tener excesivas suscripciones mensuales (el móvil, el gimnasio, Spotify, Netflix, HBO, un seguro que no sabes ni para qué contrataste…), ya que estos son gastos periódicos que merman nuestros ahorros, y que muchas veces no necesitamos. Y evita también comprar a plazos, hay cosas como comprar un coche o una casa que seguramente precisen de un crédito, pero otras como un videojuego, un móvil… se pueden comprar ahorrando la cantidad necesaria previamente.

Espero que esta nueva entrada sirva para ir tomando una conciencia de la necesidad de ahorrar. De todos modos, si te has quedado con ganas, aquí tienes un para de páginas muy interesantes donde profundizan en todo lo mencionado en este post. Qué dicen los expertos (business insider) y Cómo ahorrar dinero (lahormiguitacapitalista).

¿Por qué es importante ahorrar?

Aprender a ahorrar y cultivar el hábito del ahorro es muy importante para alcanzar nuestros propósitos en cada etapa de nuestra vida y para tener una buena salud mental.

En este blog pretendo hablar de educación financiera (algo olvidado en nuestro país y que no se afronta como se debería en nuestro sistema educativo), finanzas e inversiones. Empezando desde lo más básico, me gustaría poder escribir de diversos temas tanto para adolescentes y jóvenes, como para adultos. Mi objetivo es poder inspirar una cultura de educación financiera y ahorro, que permita a cada persona a alcanzar sus objetivos financieros, o al menos a poder planificar de una forma ordenada y responsable para el futuro.

Además, conseguir una estabilidad financiera a lo largo de nuestra edad adulta es fundamental para conseguir tener una buena salud mental. Hay numerosos estudios de expertos que demuestran que una mala salud financiera puede conllevar problemas de salud mental. La incapacidad de ahorrar para el futuro, o los gastos inesperados que conllevan desembolsos importantes de dinero son factores que pueden desencadenar estrés, ansiedad y otros trastornos.

Por eso, me sentiré con el objetivo cumplido, si este blog sirve para motivar a adolescentes, jóvenes y adultos para desarrollar una cultura financiera saludable basada en el ahorro y el control de sus finanzas.

¿Por qué ahorrar?

Aprender a ahorrar y a cultivar el hábito del ahorro es muy importante tanto para los los adolescentes como para los jóvenes ya en edad adulta por varias razones.

Primero, si desarrollamos hábitos financieros saludables desde una edad temprana, aprenderemos a ahorrar y a manejar nuestro dinero de manera responsable y a planificar pensando en el futuro.

Además, tener ahorros es muy útil para poder permitirnos comprar cosas que necesitamos (o queremos) como, comprar un teléfono nuevo, salir con amigos, financiar un viaje o nuestros estudios y formación. Ahorrar también nos da una sensación de independencia y control sobre nuestras finanzas, algo que es fundamental cultivar desde edades tempranas para poder alcanzar nuestros objetivos financieros y de vida en el futuro (porque al final en nuestro mundo actual, casi todo cuesta dinero).

Por otro lado, en caso de emergencias o imprevistos, tener un pequeño fondo de ahorro puede ser un gran alivio. Y nos permitirá estar más desahogados y no desarrollar otros problemas como estrés o ansiedad, tan comunes cuando uno se ve incapaz de hacer frente a gastos imprevistos de cierta envergadura.

En resumen, ahorrar nos va a permitir alcanzar nuestras metas en la vida, sentirnos más seguros y aprender habilidades valiosas que nos van a servir a lo largo de toda nuestra vida adulta.

Los beneficios del ahorro

Lo primero es establecer metas realistas y alcanzables. También es importante que empecemos a destinar una pequeña porción de nuestros ingresos cada mes al ahorro (aunque sea una cantidad pequeña, lo que cada uno se pueda permitir, pero de forma constante). Al tener un respaldo financiero, podremos enfrentar los desafíos de la vida con mayor confianza y autonomía y supone una tranquilidad muy grande no andar mirando cada fin de mes si nuestra hucha o cuenta corriente dispone todavía de fondos (dinero).

Algunos beneficios de cultivar el hábito y una cultura del ahorro son:

  • Salud mental: Otro beneficio indirecto (y quizás más importante que todos los demás) va a ser tener una salud mental mucho más saludable. Libre de estrés, ansiedad y otros trastornos (al menos derivados por nuestra situación financiera, que es una de las principales fuentes de estrés y ansiedad en nuestra sociedad).
  • Tranquilidad financiera: Te permitirá afrontar con mas desahogo tanto los gastos previstos, como los imprevistos (por grandes que sean).
  • Tener el control de tus ahorros y de tu vida: Es mucho mejor adelantarse, que ir a remolque. Contar con una capacidad de ahorro y con ahorros propios, nos permitirá cumplir nuestras metas (siempre que sean realistas y acordes a nuestro estilo de vida).
  • Alcanzar nuestras metas a largo plazo: Si somos capaces de empezar a ahorrar lo antes posible y somos constantes, será mucho más fácil que podamos alcanzar nuestras metas en la vida y podamos permitirnos aquellas cosas que busquemos (poder viajar, poder estudiar lo que queramos y donde queramos, un nuevo coche, una nueva casa…).

La magia del interés compuesto

Es importante comprender e interiorizar bien qué es y cómo funciona el interés compuesto y el efecto exponencial que puede tener sobre nuestros ahorros.

interés-compuesto

¿Qué es el interés compuesto?

Es aquel que se va sumando al capital inicial y sobre el que se van generando nuevos intereses. El dinero, en este caso, tiene un efecto multiplicador porque los intereses producen nuevos intereses.

  • El capital inicial va creciendo en cada periodo porque se van sumando los intereses.
  • La tasa de interés se aplica sobre un capital que va cambiando.
  • Los intereses aumentan en cada periodo.

Si entendemos este concepto, estaremos más cerca de entender que el tiempo en el ahorro y en las inversiones, puede jugar a nuestro favor si somos metódicos y pacientes.

Fórmula del interés compuesto y ejemplos

Para calcular cómo aumenta el capital a lo largo del tiempo, es necesario aplicar esta fórmula:

Capital final = C0 x (1+Ti) ^t

donde:

  • C0: Capital inicial
  • Ti: Tasa de interés (mensual, anual…)
  • t: duración de la inversión (en meses, años…)

¿Cómo aplicamos o cómo funciona esto en la práctica? Si por ejemplo, tenemos 100 euros en nuestra hucha y no hacemos nada con ellos, dentro de 5 años en nuestro hucha seguirá habiendo 100 euros. Pero si por el contrario cogemos esos 100 euros y los metemos en una cuenta de ahorro que nos de por ejemplo un 5% (somos generosos) de intereses al año. En nuestra cuenta de ahorro habrá:

  • Al final del primer año: 100 x (1+0,05)^1 = 105€
  • Al final del segundo año: 105 x (1+0,05)^1 = 110,25€
  • Al final del tercer año: 110,25 x (1+0,05)^1 = 115,76€
  • Al final del cuarto año: 115,76 x (1+0,05)^1 = 121,55€
  • Al final del quinto año: 121,55 x (1+0,05)^1 = 127,63€

Puede parecer poco, pero si ampliamos el horizonte temporal o el interés que podamos conseguir, veremos que nuestros ahorros aumentan de forma exponencial gracias al interés compuesto.

La importancia del tiempo en el interés compuesto

Nos puede dar miedo invertir nuestros ahorros o pensar que la inversión es algo complicado y extraño y que no es algo que vaya con nosotros, pero nada más lejos de la realidad, tomar el control de nuestros ahorros y nuestras finanzas es nuestra responsabilidad, ya que nadie se va a preocupar por ellas como lo haremos nosotros (o deberíamos), aunque eso sí, es necesario tomar conciencia de lo que implica y formarse (o al menos informarse y dejarse asesorar) antes de dar el paso. La falta de experiencia o la dificultada son las excusas más habituales para no lanzarse al mundo de la inversión, pero iniciarse cuanto antes en la costumbre de invertir puede suponer una diferencia sustancial en un período largo.

Como puede verse en este gráfico de JP Morgan Asset Management, es clave empezar a invertir cuanto antes. Gracias al interés compuesto, podemos conseguir que nuestra inversión inicial aumente exponencialmente en períodos temporales largos.

interes-compuesto

Como se puede ver en la imagen:

  • Si comenzásemos a invertir a la edad de 25 años una cantidad de 5.000 euros cada año en un producto que nos de una rentabilidad media del 5% anual generaríamos al cumplir 65 años casi el doble que si se hubiera comenzado a los 35 años.
  • Empezar con 25 años nos supondría solo invertir 50.000 años más, 5.000 euros anuales durante 10 años, que con 35 años. Pero al final, la diferencia serían casi 300.000 euros más gracias a la magia del interés compuesto.

Herramientas para controlar y aumentar nuestros ahorros

Es importante tener una buena planificación financiera para los tiempos de vacas flacas, y hay herramientas al alcance de todos que nos pueden ayudar a construir (poco a poco) un buen «colchón» para el futuro.

Es importante tener herramientas para poder ahorrar de forma efectiva y controlada. Por eso en esta nueva entrada quiero recopilar algunas herramientas y técnicas interesantes que nos pueden ayudar a ahorrar de forma planificada y así conseguiremos maximizar nuestros ahorros.

Como se dice, lo que no se mide, no se puede mejorar. Por eso es importante que podamos controlar y medir de algún modo nuestra capacidad de ahorro de forma periódica (semanal, mensual, anual…) y así podremos ver la evolución, si lo estamos haciendo bien, si realmente tenemos capacidad de ahorro y si conseguimos ahorrar lo que nos habíamos propuesto.

Continuando con lo que hablamos en el post anterior, en este vamos a ir directamente a detallar una serie de herramientas que nos van a servir en nuestro objetivo de desarrollar un hábito ahorrador.

Es importante que las herramientas que utilicemos sean simples, las conozcamos y entendamos (sino no nos van a servir y pronto las abandonaremos), nos tienen que ayudar para; conocer cómo son nuestras finanzas, saber cuanto gastamos frente a lo que somos capaces de ahorrar y también para planificar y medir los ahorros generados a medio y largo plazo.

Técnicas de ahorro efectivas

  • Aportaciones periódicas: El objetivo es conseguir automatizar el proceso y ser constante con el ahorro para recoger los frutos a largo plazo. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma, por eso es importante adecuar las aportaciones en función de nuestros ingresos y gastos obligatorios. Las aportaciones periódicas se pueden automatizar ya sea metiendo una cantidad semanal/mensual en una hucha, en una cuenta corriente o en productos financieros que a su vez nos vayan generando una rentabilidad.
  • Redondeo de compras: Además de las aportaciones periódicas, hay otras estrategias con las que ahorrar sin darnos cuenta, como el redondeo de compras. Cuando compramos, redondeamos esa compra a un euro o dos, los que queramos y vamos apartando esas pequeñas cantidades con cada compra. Hoy en día los bancos ya nos ofrecen esta posibilidad (activando la opción en la web o app), así que se hace de forma automática en cada pago y sin que nosotros nos enteremos.
  • Huchas para el ahorro: Se trata de que tengamos diferentes huchas (cada una con un objetivo) y poco a poco vayamos apartando dinero para cada una de las huchas. Por ejemplo, podemos tener una hucha para objetivos a corto-medio plazo (nuestras próximas vacaciones) y otra para objetivos a largo plazo (ahorros para mis estudios universitarios, para un gran viaje o para un coche). Las huchas pueden ser tanto físicas, como electrónicas (por ejemplo podemos abrir diferentes cuantas corrientes (CC) e ir metiendo en cada CC una aportación periódica, de forma que veamos nuestros ahorros crecer de forma continua.

Apps para un ahorro efectivo

Aquí pongo 5 de las mejores apps (o al menos más recomendadas) por los expertos. Aunque también es cierto que hoy en día los bancos se han puesto las pilas y ya en sus webs y apps introducen muchas de las funcionalidades que ofrecen estas apps. Por lo que, si no quieres tener múltiples apps, quizás puedas usar simplemente las herramientas que te ofrezca tu banco (a mí me va bien así y con ayuda de una hoja excel, que al final te da mucha versatilidad para organizarte los datos como tú quieras).

  • Fintonic: Conocida por ser una app que posibilita tener un control sobre las finanzas personales, esta herramienta se ha convertido en indispensable para muchos usuarios a la hora de ahorrar. Y es que el despliegue tecnológico de la plataforma permite agrupar diferentes cuentas bancarias para tener un control real sobre los gastos de forma categorizada.
  • Money Manager Expense & Budget: Una vez introduces manualmente todos tus ingresos y gastos, la app genera informes diarios, semanales y mensuales para que puedas realizar un seguimiento sin esfuerzo. También tienes la posibilidad de exportar todos los datos a Excel. Puedes contrastar lo que tenías planeado con lo que realmente gastas creando gráficas, lo que te ayuda identificar en qué momento empiezan a peligrar tus objetivos de ahorro para así cambiar tus hábitos y remediarlo. Lo malo es que no está disponible en español.
  • Daily Budget Original: Una app que busca que administrar tu dinero sea algo divertido y, además, te ayuda a entender mejor tus finanzas. Una característica de esta app (y que la hace diferente del resto) es que mediante prácticos recordatorios, la app te avisa de cuánto dinero puedes gastar cada día basándose en los objetivos de ahorro fijados. Además, te permite calcular tus gastos y dividirlos en categorías o fijarte objetivos de ahorro. Su sencillez y facilidad de uso es una de las características más destacadas de la app.
  • Splitwise: Una de las app móvil más populares para compartir gastos entre varias personas. Gracias a esta herramienta, se puede tener grupos diferenciados, dividir las cuentas entre dos o más personas de forma sencilla y crear recordatorios. El sencillo manejo y la comodidad para introducir los datos al instante hacen que esta app sea perfecta para manejar las finanzas entre parejas o grupos de amigos por ejemplo.
  • Goin: Es una app que nos va a permitir ahorrar gracias al redondeo en compras online (que hemos introducido arriba) y así obtenemos rentabilidad de los ahorros gracias a diferentes modelos de inversión dentro de la plataforma. La app se conecta a nuestras finanzas personales y nos permite redondear las compras a la unidad, de manera que si un café cuesta 1,50€, se nos cobran 2€ y 50 céntimos se destinan a la hucha virtual de forma automática, para nuestro ahorro. Así vamos ahorrando poco a poco y sin darnos cuenta.

Consejos para mejorar nuestra capacidad de ahorro

Aunque ahorrar puede parecer aburrido, hay métodos que nos permiten ahorrar acorde a nuestro estilo de vida. Y que además nos van a ayudan a estar más desahogados, a llegar a fin de mes y en última instancia a aumentar nuestro bienestar general (ya que una mala situación económica puede generar mucho estrés). Por eso, aquí pongo algunos consejos para maximizar nuestros ahorros (pero hay muchos más). El truco es encontrar y aplicar los que más nos motiven y los que más se ajusten a nuestro estilo de vida y capacidad de ahorro.

  • Aprende a administrar y entender cómo funcionan nuestras finanzas: Conocer nuestros gastos y ceñirnos a un presupuesto, con esto tomaremos las riendas de nuestras finanzas. La independencia financiera es indispensable para alcanzar nuestros objetivos financieros y de estilo de vida a medio y largo plazo.
  • Evitar endeudarse en exceso: Cuanto más retrasemos el pago de nuestras deudas, mayores serán los intereses acumulados a lo largo del tiempo. Y hay que evitar (por atractivas que parezcan las condiciones ofrecidas) endeudarse para compras menores (un viaje, un móvil nuevo…). Los créditos se deberían tomar para cosas importantes y puntuales como la compra de un coche o una vivienda. Si necesitamos endeudarnos para pagos recurrentes (alquileres, tarifa del móvil, suscripciones…), entonces deberíamos revisar nuestro estilo de vida.
  • Abrir una cuenta especial de ahorro: Es una buena técnica tener una cuenta de ahorro en donde ingresar dinero de forma recurrente y no tocarlo. Es importante también encontrar una cuenta que genere beneficios, para que así a su vez el dinero en cuenta vaya generando cada vez más beneficios (gracias al interés compuesto).
  • Automatizar los ahorros: Para ello lo más fácil es que fijemos transferencias automáticas (justo en el momento en el que tenemos un ingreso, para no tener la tentación de gastárnoslo) a esa cuenta de ahorro que hemos abierto (consejo anterior). Esto tiene un efecto de ahorro doble, porque ahorramos y evitamos gastarnos ese dinero en otras cosas que te podrían parecernos muy importantes o necesarias en un momento, pero que realmente no lo son.
  • Cancelar suscripciones: Ya en una edad adulta, cuando se nos empiezan a acumular los gastos recurrentes (pagos mensuales de luz, agua, alquiler, gasolina, internet, móvil, gimnasio, Spotify, Netflix, HBO…). Por eso de vez en cuando es recomendable analizar todos esos gastos recurrentes que tenemos e intentar ahorrar en algunos (por ejemplo pidiendo contra ofertas a la competencia para bien cambiarnos o presionar a nuestra actual compañía si consideramos que nos está cobrando mucho); y cancelar aquellas suscripciones que realmente no aprovechamos (puede ser el gimnasio, un curso online de inglés que no hacemos o las múltiples suscripciones a plataformas online y quedarnos sólo con una).
  • Pensarnos las cosas dos veces antes de comprar: Otro gran truco para ahorrar! Caer en la tentación de satisfacer un antojo repentino es una de las mayores trabas al ahorro. Antes de hacer un gasto, sea o no impulsivo, deberíamos parar a pensare si realmente es algo que necesitamos y además, darnos un plazo de reflexión, como poco, de dos o tres días. Así evitamos que domine la parte impulsiva de nuestro cerebro, que quiere ese chute de serotonina que produce la compra. Plantéate el reto de no hacer ninguna compra significativa hasta que no haya transcurrido una semana (o más tiempo). De este modo, lograremos reducir nuestras compras impulsivas y tendremos tiempo de encontrar ofertas más económicas en aquellas cosas que realmente necesitemos. Este truco funciona y es uno de los más efectivos para ahorrar, y más hoy en día que estamos expuestos a compras a golpe de clic con nuestro móvil. 

La regla del 50-20-30

El 50% para nuestros gastos básicos, el 20% para ahorros y el 30% para nuestros gastos personales (ocio…). Así de simple, esta es la conocida como regla 50/20/30. Esta reglar es una forma sencilla de distribuir nuestros ingresos y adoptar un hábito de ahorro sólido.

Si quieres saber cómo ponerla en práctica, en este enlace de fintonic podrás ver como lo podemos hacer de forma práctica.